VÍA LAGRIMAL

Lagrimeo en niños

Es frecuente el diagnóstico de esta entidad en niños que presentan conjuntivitis de repetición junto con lagrimeo constante y asimétrico. Son niños que se levantan con los párpados enganchados y segregan mucha legaña.

La causa más frecuente es la obstrucción congénita de la vía lagrimal.

La altura de la obstrucción es al final del conducto lacrimonasal y está producida por una membrana.
Inicialmente se indica el masaje en el área del saco lagrimal, para intentar forzar el paso de la lágrima a través d

el conducto nasolacrimal y que de esta forma sea empujada la membrana que causa la obstrucción. Esta medida es muy eficaz en gran número de casos consiguiéndose la desaparición de la epífora.

Si el masaje no funciona y a partir del año de edad, el siguiente paso es el sondaje de la vía. Se conduce la sonda a través de todo la vía lagrimal, hasta llegar a la membrana que la obstruye y atravesándola. Este procedimiento es muy rápido y se realiza bajo anestesia general y en régimen ambulatorio. En la mayoría de los pacientes esta intervención supone la resolución de la epífora.

En los casos en los que fracasa el sondaje, es preciso colocar un tubo en el conducto lagrimal (intubación) que se deja durante varios meses. Esta intervención se realiza bajo anestesia general y la retirada del tubo con sedación únicamente.

Si también fracasa la intubación, se recurre a la Dacriocistorrinostomía ( como en el adulto). Consiste en crear una nueva vía de drenaje de la lágrima, obviando la natural. Se espera hasta los 3-5 años para realizarla. Precisa realizarse con anestesia general.

Lagrimeo en niños

Lagrimeo en adulto

Lagrimeo en adulto

El sistema de drenaje de la lágrima tiene su inicio en los puntos lagrimales, los cuales se continúan con una serie de conductos (canalículos, saco lagrimal y conducto lacrimonasal ) y desembocan en las fosas nasales. En cualquier punto de todo este trayecto la vía puede sufrir una obstrucción.

Al estar obstruída la vía lagrimal la lágrima se desborda del párpado y se produce el lagrimeo.

Los síntomas pueden variar desde simplemente lagrimeo a secreción, inflamación, dolor e infección en la parte interna de los párpados.

Cuando la obstrucción se encuentra en el conducto lacrimonasal, se indica una intervención quirúrgica denominada Dacriocistorrinostomía (DCR). Esta técnica consiste en crear un nuevo paso para que la lágrima llegue a la nariz, comunicando el saco lagrimal con esta. Se suele colocar temporalmente un tubo de silicona en el interior de este nuevo canal creado, mientras dura el proceso de cicatrización.

En un pequeño número de casos la obstrucción se encuentra en la porción más alta de la vía: entre el punto lagrimal y el saco. En estas ocasiones además de realizar una DCR, se inserta un tubo pequeño (Tubo de Jones) que permitirá el drenaje de la lágrima directamente desde el ojo a la nariz.